Desarrollo del pensamiento creativo.

Tradición vs. pensamiento creativo.

Por: Mauro Rodríguez

Las sociedades de los siglos pasados fueron conservadoras y autoritarias. A los jefes correspondía definir la verdad y al pueblo acatarla y aceptarla. Lo resumió muy gráficamente algún virrey de la Nueva España al decir a los habitantes de México: “Nacidos sois para obedecer y callar y no para opinar sobre los asuntos del gobierno”.

Alguien preguntará: Y estos contextos ideológicos y sociopolíticos ¿qué tienen que ver con los procesos de pensamiento? ¿Y qué tienen que ver con la creatividad? Mucho. Porque por miles de años el pasado fue la pauta y norma del futuro. La dinámica social era conservadora. Los jefes eran sagrados y los reyes lo eran por derecho divino. Los ancianos eran los miembros más importantes y más respetables de la comunidad. Así lo requería la estructura misma y los manejos

Muchas personas asocian la creatividad con los artistas: músicos, pintores, poetas…

Las novedades en el arte se admiten fácilmente; mientras que, como veremos, la creación en otros campos despierta suspicacias y reacciones de defensa que pueden pronto dar paso a la hostilidad.

Pero no hay razón para restringir; todo se puede hacer rutinariamente y todo se puede hacer creativamente. La creatividad, más que una agudeza intelectual o que una habilidad, es una actitud ante la vida, ante cualquier situación y aspecto de la vida.

Sin embargo, cuando consideramos a las personas concretas encontramos restricciones: un hombre es creativo como profesor universitario y no como padre de familia; otro es creativo como jugador de ajedrez y no como empleado de un banco; un músico notable puede ser la persona más rutinaria y gris en sus relaciones humanas. No hay más que consultar las biografías de los grandes.

No existe el genio universal. Por eso conviene distinguir campos, para que cada quien pueda ubicarse en este amplio territorio, de la misma manera que las ciudades grandes están divididas en sectores.

Las actividades humanas valiosas giran en torno a lo valores. Ahora bien, cualquiera puede citar docenas de valores, pero es adecuado reducirlos a los cuatro fundamentales y trascendentales: la verdad, la belleza, la utilidad y la bondad.

Las actividades que giran en torno a la verdad son las ciencias.

Las que giran en torno a la belleza, las bellas artes y la estética.

Las que buscan la utilidad, las tecnológicas.

Y las que buscan la bondad son las relaciones humanas en sentido más amplio, que abarca la educación, la política, el servicio social, el derecho, la ética, la organización, la beneficencia, la comunicación social, el amor, etc.

Así como la pluralidad de actividades impone a cada uno la tarea de procurarse una orientación vocacional, es importante buscar una orientación creativa para descubrir en que área desarrollarse, producir y sobresalir.

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